Para ti
Sé que no es tiempo de desvaríos ni filosofías baratas. Sé que una columna o artículo de opinión tiene que ser atrayente para el lector, y si puede ser debe contener algún hecho de actualidad informativa. Sin embargo, el artículo de esta semana es mucho más personal porque en estos últimos días han pasado algunas cosas que me han llevado a una profunda reflexión sobre algunos temas, como la amistad o la vida. Es bastante habitual que alguien hable de sus amistades, que un individuo diga «tengo unos amigos increíbles», que muchas veces los alabe o narre una noche de fiesta con ellos, pero desgraciadamente sólo se ve quién es realmente tu amigo cuando se viven momentos malos, cuando se necesitan muestras de apoyo, cuando se requiere no pensar en lo sucedido. Los amigos no son entes abstractos ni animales de compañía. Son personas a las que quieres, a las que respetas y admiras, a las que intentas cuidar siempre que es necesario, a las que muestras tu apoyo en situaciones difíciles, a las que te diriges cuando algo te preocupa y necesitas algún tipo de ayuda. Los auténticos amigos son individuos con los que compartes risas, momentos de tensión, tristeza, alegría e infinidad de situaciones que seguramente serán recordadas durante largo tiempo. En un determinado momento puedes llegar a notar cómo nace y aumenta la distancia entre una amiga y tú. Quizá sea por seguir caminos diferentes, por tener intereses que no coinciden o tal vez por el ajetreo de la vida diaria. Sin embargo, en según qué circunstancias esa lejanía se desvanece, y te das cuenta de que la amistad que os unía sigue existiendo. A pesar del tiempo transcurrido sabes que tu amiga necesita el apoyo de sus verdaderos amigos, sabes que la tienes que cuidar, respetar y ayudar en lo que sea porque está viviendo una situación complicada. Ya sea por empezar una nueva etapa en tu vida o por cualquier otro motivo puedes llegar a perder el contacto con las amistades a las que siempre has estado unida, esos amigos que conoces desde hace muchos años, con los que has crecido y empezado a experimentar en la vida. No obstante tienes la certeza absoluta de que ellos y ellas tienen un papel destacado en tu historia personal y, por ello, cuando atraviesan una etapa difícil sientes su dolor y malestar, aunque estés lejos. Han sido unos días en los que he pensado mucho en la amistad, en lo complicada e injusta que puede resultar la vida, en la tristeza, en los seres queridos, en mi familia, en la de mis amigos, en las lágrimas, en el dolor, en la emoción, pero sobre todo he pensado en lo mucho que quiero y echo de menos a Laura, Belén, Jessy, Silvia, Mónica, Sergio, Irene, Ely, Candy, Teffy y Antonia. A todas estas personas que acabo de citar quiero decirles que pueden contar conmigo siempre, aunque en este instante esté escribiendo estas líneas fuera de Eivissa. En especial, este artículo es para ti, Antonia. M. Jose Real.
Maria José Real
3º de Periodismo UAB

|